viernes, 27 de marzo de 2009

Los Paraguayos y la Chilena

Jamás pensé, mientras iba en camino, que esa noche vería a la chilena más hermosa.
Mientras tanto, iba pensaba en cosas importantes, que después de verla, ya no lo fueron tanto. Sólo me quedó de esa noche, el recuerdo y la imagen de ella, como esas mujeres que uno ve y sabe que nunca más volverá a verlas.

Uno no espera, en la mundanez de un simple partido de fútbol 5, encontrarse con cosas así.

Cuando llegamos a la cancha, lo único que vimos fueron hombres, como suele suceder en estas cuestiones de presunto fuero masculino. Y pocos. Unos paraguayos, dos o tres, con sus respectivas camisetas de Olimpia, Cerro Porteño y selección.
Y ahí quedó. Ese era nuestro público, ningunos beneméritos que digamos. Claro, siquiera sospechabamos nosotros, pobres ilusos, que en realidad ellos eran unos privilegiados. Mientras yo corría y sudaba como un nabo, precisamente al lado de ellos fué que la ví, y los tipos, como sucede en estos casos, la festejaban y aplaudían.

Mientras tanto, yo sólo quedé atónito al verla, como si no creyera en lo que mis ojos me decían. Y no fuí el único.

Fue en una salida larga de nuestro arquero. En un pelotazo largo con pretensiones de pase, a la esquina de la línea de fondo del arco contrario. Hubiera sido un pelotazo de tantos tirados a la bartola, a la buena de Dios, si no fuera que por él la vimos.

Porque justo cuando la pelota ya se iba por el córner, por arriba de la cabeza de cualquiera, como no queriendo ella saber nada de nadie, a Pablito Avelino se le ocurre saltar, de espaldas al arco, colocar su cuerpo horizontal a casi dos metros de altura, abanicar sus piernas, y en una deslumbrante y espectacular maniobra, darle a la guinda en el preciso momento como para que ésta se incruste, en un tiro imposible, en el ángulo superior más lejano del arco defendido por el turulato y atónito, otrora gran golero, Marcelo Oronoz.

Esa fue, sigue, y seguramente lo seguirá siendo, la chilena más maravillosa y hermosa que ví en mi vida.

Y los paraguayos, como corresponde en estos casos, la festejaron y aplaudieron.