Escribo esto con la más firme y embustera intención de volver a retomar esta cosa de escribir cualquier cosa. De aquí en más, no se más.Ganas no me han faltado, tiempo a veces he tenido, ideas no...
Así espero que al bajar mi nivel de espectativa proesica, suba mi nivel de producción, que venía siendo de ninguna por año.
Estos han sido tiempos en los que he andado con muchas cosas en la cabeza, lo cual me ha impedido siquiera dedicarme a una, lo que ha hecho a su ves que casi todo lo que hiciese tuviera errores, o largas explicaciones, o ni yo las entendiera -mas o menos como esta frase-.
Y en ese enredo he andado.
Enredo hasta para entender mi relación de trabajo con cierto organismo estatal, y descubrir que alguna relación de dependencia tengo (hoy ya mucho más clara), y por lo tanto descubrir un día que soy merecedor a...una cuenta de mail!
Y reclamar por ella, si. Como para oficializar mi comunicación vía mail digamos. Y así entre tanto enredo, esclarecer algo. Y llamar por teléfono a una unidad de comunicación, y que me atiendan, y enfrentarme al reto de explicar quién soy y que grado de dependencia tengo y de quién y de que departamento dependo, tarea que me insumió unos 6 o 7 minutos más o menos, luego de varias marchas y contra marchas para que yo mismo entendiera lo que estaba tratando de comunicar. Satisfecho al fin, terminé mi presentación a modo de demandar lo que me correspondía. Y con una pequeña dicha interna de haber logrado hacerme entender y que me entendieran, y que la cosa hasta tuviera cierta lógica, cosa que me venía costando encontar. Y contento de pensar que tenía mi cuenta de mail "institucianal", por decirlo de alguna manera, y que eso me daba algún grado de certeza entre tantas otras incertidumbres.
Y en esa especie de regocigo de misión cumplida andaba cuando por el tubo grita la doña:
- Héctor...teléfono..! Creo que es algo para vos...!
No hay comentarios:
Publicar un comentario