Ando medio peleado con mi viejo, por bobadas nada mas, ya se me va a pasar. Pero bueno, justo en esta época eso hace que uno se sienta peor de lo que debería sentirse, y ese malestar con él no me trae buenos recuerdos.En momentos así reflotan viejas luchas intestinas, mas allá del amor recíproco que, como en casi cualquier relación padre-hijo, existe.
Pero como ando sensibilero, es que se me vienen esos recuerdos.
Yo nací -como decía una cerveza- a orillas del río que nos da nombre, casi en el medio del campo. Mi viejo llegó a estos pagos sin nada, autoexpulsado de su propia casa a los 18 por, digamos, para hacerlo elegante, la mala administración de los fondos que su padre hacía, puntualmente por ciertas "fugas" de dinero que terminaban en reiterados revolcones (el abuelo era mujeriego, eso).
No era mal tipo, nada que ver, pero bueno, mi viejo se cansó de trabajar como burro y vivir en la miseria.
Desde ese entonces, el viejo Souza, o Souza a secas, como le decimos nosotros y cariñosamente le dicen en el pueblo, no supo ni de recreos, ni de esparcimiento, ni asuetos, ni juegos, ni entretenimiento, ni distracción, ni descanso ni nada. Solo ocupaba el tiempo trabajando. Romperse el culo desde los 5 años le valió el dudoso reconocimiento de que 58 años mas tarde un director del INC lo tratara de terrateniente, trato que hizo que mi viejo se calentara y más o menos lo mandara a cagar.
Pero eso es ahora, en el ambiente que me crié era el otro. Y en ese ambiente no había lugar para nada que no fuera trabajo, ni siquiera para estudiar. Mi carrera de Arquitecto es un milagro, uno de los que tengo anotados.
Pero para mi carrera futbolística no había milagros guardados. Souza odiaba el fútbol, ni siquiera sabía lo que era, pero sabía que no era trabajo. Nada de lo que no fuera trabajo servía.
Sin embargo, yo tenía mis dotes, descubiertos a escondidas cuando comencé a ir a la escuela.
A los 12 años me vine a una pensión a seguir el liceo en la ciudad, y los fines de semana volvía al pueblo para ser el "10" indiscutido del cuadro. Claro que de esto mi viejo no se enteraba, él llegaba desde el campo al pueblo despues del ordeñe, y justo después de que el partido terminara.
Pero un sábado, o las vacas dieron poca leche, o empezó mas temprano, o no sé. Lo que si sé es que terminó antes. Y llegó antes, mucho antes, digamos que a los 20 del primer tiempo.
Normalmente, yo lo esperaba en la casa de mi abuela, y justo atrás estaba la cancha. Él llegó pero no le dió pelota al partido, se sentó a impacientarse -el no acustumbra sentarse si no es para eso- mientras esperaba a que yo llegara. Claro, el nene hacía rato había llegado, y tras breve charla técnica del "Chiche" Alderete, hacía 20 minutos estaba enfrascado en una lucha sin cuartel contra los "capinchos" de Porvenir.
Pero mi madre si sabía de mis andanzas, y habrá sido una pobre ojeada protectora y a la ves delatadora suya a la cancha la que llamó la atención de mi viejo. De otro modo jamás hubiera mirado un pedazo de tierra con 22 pelotudos corriendo atras de una pelota.
-Pero y ese no es el Manuel?!!!
Yo no lo escuché gritar (habrá sido por aquello de que los de afuera son de palo), pero cuentan los testigos que el grito fue tremendo.
No hay una versión única y completa de la historia, ésta se fue armando en los días postriores, ya que la gente escuchaba lo que mi viejo decía a medida que se atravesaba desde el patio de la abuela hasta el banco de suplentes.
Así, algunos lo oyeron gritar "mirá como suda, no sabía que este gurí sudaba!", otros "mirá, es zurdo!!", y los últimos, ya mas cerca del banco de suplentes -que en realidad era un tronco acostado de un Heucaliptus caído- le oyeron decir " y corre como un desgraciado, y pensar que si le mando a darle agua a los terneros me dice que está cansado...!!!!"
Y ahí nomas lo encaró al Chiche:
-"Sacame ese gurí de mierda para afuera...!"
-"Pero Souza..."
-"haceme el favor sacalo...
Cuando yo estaba preocupado que la pelota no le llegaba a los de arriba, que los volantes nuestros no la agarraban y que yo la tenía poco, me llegó el grito del chiche:
-"Bolillaaaa, cambio!"
No puede ser, pensé, y miré al Chiche con cara de incrédulo y de que mierda estás haciendo, a quien vas a poner si ni suplentes tenemos? Y ahi lo ví, mi viejo hecho un toro al lado del Chiche pidiendo el cambio. Agaché la cabeza, no saludé a nadie. Mi viejo me agarró del brazo y yo no pude dejar de lagrimear. No escuché ni vi nada que no viniera de mi viejo.
Me subió a la camioneta a puteada limpia, llegamos a casa en un santiamén y mil puteadas más. Yo sólo quería que dejara de gritar y tomar matecocido, que para el momento era como tomar agua del Santo Grial.
Pero Souza tenía otros planes, ni bien enfilé para la casa, me agarró de los hombros y me enfrento a una Parva de maíz:
-"Ponete a desgranar esos choclos! Yo te voy a enseñar lo que es bueno a vos!"
Yo no sentí el dolor de mis dedos de niño por los choclos duros, sentí el dolor de haberme pinchado la pelota para siempre.
El dolor en el dedo vino después y duró junto con el otro, mas o menos sacando cuentas, unos 18 años.
Hoy mi viejo se arrepiente de algunas cosas que no hizo, y de otras que no dejó hacer.
Hoy él tiene tiempo, y en una ida al bar del pueblo para juntarse con gente nomás, unos gurises y sobrinos que andaban armando el cuadro de fútbol de salón le pidieron si no les podía dar alguna ayuda.
La ironía del destino hizo que cuando a mi viejo le dió por darle una mano a los gurises de la pelota, yo por un accidente cardíaco del que safé por un pelo y que me hace tener un aparato de 80 mil dolares en el pecho, no pueda siquiera pegarle a la globa, mucho menos sacar una triste ficha médica.
Y la ironía hizo que estando yo en esta situación, a mi viejo se le fuera un poco la mano y se transformara en el Presidente del cuadro.
Y los domingos de tardecita él se hace una escapadita en su 4 x 4, recorre 15 kilometros ida y 15 de vuelta, lleva los jugadores, mira el partido, alienta, se calienta, comenta, idolatra y defenestra jugadores y los vuelve a llevar. En un rinconcito del alma eso me deja contento por él.
Pero eso no impide que yo, los domingos de tardecita mientras parece que miro la tele -en otro rinconcito del alma- en realidad esté desgranando maíz.
3 comentarios:
Che souza, dejate de joder un poco que tu padre fue un visionario. Te salvò de ser plancha (aunque casi seas un emo). Te saco la begartes esa de la cabeza uruguayita de ser maradona.
Lo que la barra no se da cuenta es que maradona no puede ser porque maradona era argentino. Pero igual.
Seguramente esa breve y hasta racional renuncia te habilito a buscar un proyecto de vida diferente, por el cial mi viejo querido los souza pueden quedar en la historia del clù. "Este estadio giratorio de nuestro cuadro porvenir, fue se empezo a construir durante la presidencia del sr. ........ Souza, y benevolamente proyectado por su hijo, el ARQ. Manuel De Souza ()y el segundo apellido mijo, que en los profesionales se usa y queda muy bien), el cual supo capitanear en las inferionres de nuestra institucion".
Souza, que en el 2009 vomite verde a lo linda blair el emo que lleva adentro, se exorcise, y deje de andar puteando. !!! Son los calidos saludos del Lic. Freitas De Leòn.
Perdòn por las faltas y tildes pal otro lado, pero estoy escribiendo en la compu de seba y se ve que los diseñadores putos que hicieron de la mac un aparatito tan minimalista se olvidaron que tenia que servir pa escribir tb!
a mí no me deja contento
...
Un grande Manu, como siempre, un groso, un mostro.... y otros calificativos que no vienen la caso, pero muy bueno lo que escribiste y muy lindo cómo lo hiciste, lo triste (por decirlo de alguna manera) es haberlo vivido, un abrazo, y se me cuida eh....
Publicar un comentario